No hay que luchar contra la Naturaleza

Una reflexión sobre lo que debe ser el diseño

Eliana Vázquez Bulla

5/8/20262 min read

Te voy a ser sincera: la realidad se impuso al plan.

Mi idea era escribirte cada dos semanas, pero desde octubre la vida me pasó un poco por encima. Hoy vuelvo decidida, en parte porque extrañaba este espacio y en parte porque confío en que la presión social haga lo que la fuerza de voluntad no pudo. Así que, acá estoy de nuevo.

Hoy quiero contarte algo que me pasó el martes pasado y que me dejó pensando en la esencia de este trabajo.

Cuando no estoy en la oficina de Taito, trabajo también como arquitecta en la Intendencia de Montevideo. Me tocó encarar el proyecto de reforma de una Sala de Conferencias, que es un proyecto bastante particular y que me entusiasma pila, en el que lo principal del proyecto es atender la acústica. Nada más básico y nada más esencial para una sala de conferencias: que se escuche lo que dice el expositor desde todos los asientos.

Consultamos a un técnico en acústica y, charlando con él sobre cómo mejorar el sonido, surgió la idea de separar el área de butacas del corredor del fondo con un cortinado.

Había una hilera de columnas que marcaba un límite natural de división entre el área de butacas y el área de circulación, pero alguien sugirió "achicar" ese corredor para ganar espacio. El problema es que el corredor tiene el mismo ancho que la puerta de acceso; si lo achicábamos, forzábamos una curva innecesaria, quebrábamos el paso natural y nos peleábamos con la línea de columnas.

El técnico acústico soltó una frase que me quedó resonando: “No hay que luchar en contra de la naturaleza”.

En ese momento, todos lo entendimos. La "naturaleza" de ese espacio ya estaba dictada por la puerta y las columnas. El diseño no tenía que inventar nada, solo tenía que atender lo que ya estaba ahí.

Reforcé una idea que me acompaña hace tiempo: el diseño es lo que tiene que ser. Un proyecto está terminado cuando parece que no había otra forma de hacerlo. Cuando la solución es tan obvia que parece que siempre estuvo ahí, esperando a que dejáramos de pelear con el espacio y empezáramos a escucharlo.

"Ser" como esa cortina. "Ser" como "deber".

A veces, nuestra única tarea como diseñadores (o como habitantes de nuestra propia casa) es dejar de forzar y permitir que las verdades se presenten.

Diseña tan bien que parezca simple.

Diseña tan bien que parezca inevitable.

Diseña tan bien que parezca natural.

Diseña tan bien que parezca suficiente.

Diseña tan bien que parezca obvio.


Algo de la semana en el estudio:

Retomar el newsletter fue el primer paso de este "nuevo ciclo".

Si tenés algún proyecto en mente que se siente como una "lucha" constante, escribime. A veces solo hace falta una mirada externa para encontrar esa solución que ya está ahí, pidiendo permiso para aparecer.

Gracias por estar del otro lado.