Vivir entre 4 paredes (literalmente) y el costo psicológico
Reflexiones acerca de vivir dentro de 4 paredes (literalmente) y el costo psicológico que conlleva. Y la pregunta: a este problema que nos ha traído la arquitectura y la especulación inmobiliaria, el diseño de interiores viene a dar una respuesta?
Eliana Vázquez Bulla
6/6/20265 min read
Vivir entre 4 paredes (literalmente) y el costo psicológico
Cuando digo entre cuatro paredes, lo digo de forma literal, no metafórica.
A excepción del baño, la casa es un único contenedor visual.
Hacer la vida ahí adentro solo ya es un desafío para la cabeza.
Pero hablemos de la realidad de muchos:
imaginá a dos estudiantes que vienen del interior a Montevideo,
y lo único que pueden pagar entre ambos es un monoambiente.
Eso significa que tienen que hacer TODO juntos. Siempre se están viendo.
No hay dónde esconderse, no hay dónde estar solo.
Uno tiene que estudiar con el otro al lado;
uno quiere cocinar cuando el otro necesita silencio;
uno quiere dormir cuando el otro tiene que entregar un trabajo.
El único lugar para tener cinco minutos de intimidad mental es, literalmente, encerrarse en el baño.
Es tan loco que, para no enloquecer, surge la necesidad de ir a cafés a estudiar o trabajar.
—no olvidemos igual que las bibliotecas siguen existiendo, pero bueno, al margen—
Pero pensemos en la trampa: tenés que pagar una consumición para comprar
el derecho a usar un espacio del que carece tu propia casa.
O sea que existe un negocio que sustituye, a cambio de dinero, esos espacios que en tu casa faltan...
La neurociencia y la psicología ambiental han estudiado qué le pasa al
cerebro cuando pasás más de 24 o 48 horas encerrado en un micro-espacio así.
Al no tener divisiones, tu mente sufre de sobreestimulación visual constante:
estás intentando descansar pero estás viendo los platos sucios en la mini cocina,
la computadora en el mini escritorio y la cama apretada que parece estar empujando a la mesa de luz, todo al mismo tiempo.
El cerebro se agota, la percepción del espacio cambia y tu día se empieza a sentir como una nebulosa.
LEÍ POR AHÍ que no tener un rincón de privacidad activa la amígdala
—la zona del cerebro que regula la alerta y el estrés—,
lo que genera ansiedad y un cansancio mental profundo.
Frente a esta problemática, ¿el diseño de interiores viene a dar respuestas?
A corto plazo sí: diseñar un espacio reducido para crear sectores con
actividades definidas y hacerlo más amable al ojo ayuda muchísimo.
Estar rodeados de cosas lindas que están en armonía nos hace más felices, no hay discusión acá.
Esto fue una de las ideas que tenía hace tiempo y comprobé en el viaje de arquitectura:
las poblaciones más felices son las que tienen las ciudades más lindas (generalizando, obvio).
Y cuanto más lindo es el entorno, la gente lo aprecia y lo cuida más,
y cuanto más se cuida, más presupuesto se le dedica a seguir mejorándolo.
Es un ida y vuelta, un bucle positivo.
Mientras que cuanto más feo es tu entorno, menos ganas de cuidarlo te dan,
entonces se deteriora más rápido, y queda más "feo" a la vista.... y por lo tanto a nadie le interesa...
Sin embargo, una obviedad:
el diseño de interiores tradicional a veces se vuelve un tremendo lujo si apenas podés pagar un alquiler a medias.
A largo plazo, por supuesto que la respuesta no la tiene que dar el interiorismo, sino la arquitectura y el sistema de vivienda.
Entonces... El diseño de interiores viene a dar respuestas?
Tampoco le pidamos peras al olmo, ni tapemos el dedo con un sol.
Digo, el sol con un dedo.
Pero sí hay una forma de dar batalla desde nuestro lugar, y es la que te vengo
a plantear hoy a través de uno de los formatos en los que trabajo:
el asesoramiento de interiores online.
Nos reunimos de forma virtual, me contás qué espacios tenés y qué necesitás que pase en ellos.
A partir de ahí, yo te propongo qué podés hacer, cómo distribuirlo para utilizar algunos trucos,
algunos juegos de perspectiva y composición, y te armo una planilla con cosas específicas para comprar,
un esquema de dónde ubicarlas y una guía clara para que lo ejecutes a tu ritmo y según tu presupuesto.
Es poner el diseño al servicio de tu salud mental sin proyectos inalcanzables.
El tip: Pequeñas trampas para engañar al ojo
Si habitás un monoambiente en pareja o con un compañero, te dejo tres herramientas rápidas de supervivencia espacial:
Dividir con el mobiliario (sin amurar):
Una estantería abierta del tipo biblioteca (que deje pasar la luz)
colocada perpendicular a la pared funciona como un límite
psicológico tremendo entre la cama y el escritorio.
Acuerdos de silencio:
Cuando no hay paredes reales, los auriculares con cancelación
de ruido se convierten en la arquitectura del lugar.
Acordar "franjas de privacidad sonora" es vital para no saturar la amígdala.
La regla de la cama hecha:
En un monoambiente, el desorden de un sector contamina todo el resto.
Hacer la cama y mantener la mesada limpia de platos le quita estímulos
caóticos al cerebro cuando necesitás concentrarte en otra cosa.
Esta semana en el estudio
Estos últimos días estuvimos trabajando en el alquiler del apartamento de Tacuarembó.
Luego de terminar la obra, le hicimos fotos y lo publicamos en Mercado Libre.
Y después de mostrarlo un par de días a diferentes personas e inmobiliarias,
Tacuarembó tiene nuevo huésped, nuevo usuario; en los próximos días ya se entrega.
Me alegra saber que pronto habrá alguien viviendo allí y usando (y espero que disfrutando)
de los materiales que elegimos, del equipamiento que pusimos...
Pero además, el hecho de que se haya alquilado tan rápido me confirma lo que venimos hablando:
la gente valora cuando algo está bien resuelto. Es atractivo a la vista
—aunque no me gusta mucho valorar las cosas por "lindo o feo" porque puede ser bastante subjetivo,—
pero se entiende a lo que voy, ¿no?
Destrabá tu espacio hoy mismo
Si estás viviendo en un espacio que te abruma y querés que lo
analicemos juntos a través de una asesoría online de interiores,
respondé a este mail con la palabra "ASESORÍA" o escribime por mensaje directo en Instagram.
Diseñemos ese espacio de resistencia que necesitás para estudiar, trabajar y vivir en paz.
Recomendación local: Un respiro en la ciudad
Si el monoambiente te está ganando la batalla y necesitás salir
del contenedor visual sin tener que pagar un café por obligación,
te propongo un regreso a lo público:
date una vuelta por la Biblioteca de la Facultad de Arquitectura (FADU)
o pasá una tarde en los espacios de la Biblioteca Nacional.
Volver a conectar con el silencio colectivo y las escalas amplias
es un gran ejercicio para vaciar la cabeza y resetear el cerebro.
Entra acá: https://estudiotaito.com/bitacora-de-arquitectura-y-diseno-de-interiores
Y lee las entregas del newsletter pasadas.
Nos leemos el próximo lunes.
Un abrazo,
Eliana.
